Para tomar en cuenta. Datos de MOCIBA 2025
Maestros
Por: Gustavo santín Nieto
Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
La propuesta institucional para someter el uso de las pantallas digitales y la IA en las escuelas de educación básica y obligatoria al considerando de las comunidades escolares y de la sociedad en general aún estaría en ciernes; cuando de bote pronto, analistas alertarían sobre los efectos sancionatorios que podría tener una modificación a la norma aplicable. Mientras el “tiempo pasa”, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) publicaría el 7 de julio pasado el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2025; documento que permitiría allegarse de elementos para cuando se acerque el momento de solicitar la opinión de las “¿asambleas escolares deliberativas? y éstas emitan sus opiniones.
En tanto y entrando en materia, el boletín de prensa en cuestión destacaría: “En 2025, de 94.9 millones de personas usuarias de internet de 12 años y más, 20.4 % (19.35 millones) vivió alguna situación de ciberacoso; 21.5 % de las mujeres y 19.2 % de los hombres que usaron internet fueron víctimas de ciberacoso. El ciberacoso más frecuente que experimentaron ambos sexos fue el contacto mediante identidades falsas. Las entidades federativas con mayor porcentaje de población de 12 años y más que experimentaron alguna situación de ciberacoso fueron Durango con 24.5 %, Jalisco con 24.4 % y Ciudad de México y Oaxaca con 23.8 % en ambos casos”.
En el inciso I. POBLACIÓN USUARIA el boletín rescataría la información de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025; instrumento que estimaría que la población de 12 años y más ascendería a 109.5 millones de personas, y de ellas “entre mayo y octubre de 2025, 94.9 millones de personas (86.7 %) utilizaron internet en cualquier dispositivo: 50.1 millones fueron mujeres y 44.8 millones, hombres. Además, la población usuaria de internet utilizó este servicio en promedio 4.6 horas al día”; si bien solo 1 de cada 3 usuarios adoptaría “alguna medida de seguridad”; aunque 4 de cada 5 utilizaría “contraseñas adicionales (claves, patrón, NIP, códigos de acceso, verificación de dos pasos)” y solo 1 de cada 2 usaría “datos biométricos como huella digital, reconocimiento facial o escaneo ocular”.
El inciso III. CIBERACOSO, mostraría que 1 de cada 5 usuarios (20.4%) “vivió alguna situación de acoso cibernético [19.4 millones de personas] y si bien 1 de cada 5 mujeres también lo sufriría (21.5%), su porcentaje estaría en 1.1% por encima de la media y en 2.3% más que el acoso que viven los hombres. La mayor prevalencia de ciberacoso se registró en Durango, con 24.5 por ciento. Siguieron Jalisco, con 24.4 % y Ciudad de México y Oaxaca, con 23.8 % en ambos casos. Las entidades con menor prevalencia fueron Sonora, con 14.7 %; Sinaloa, con 15.5 %; y Coahuila, con 15.6 por ciento”, y el instrumento utilizado para agredir a 1 de cada 3 personas usuarias de 12 años y más (37.2%) sería el uso de identidades falsas; 1 de cada 3 personas (32.7%) recibiría mensajes ofensivos, en tanto que 1 cada 4 recibiría llamadas ofensivas.
A medida que 2 de cada 3 personas usuarias de 12 años y más (61.1%) no conocería la identidad del agresor, 1 de cada 4 sabría a quién acusar ante las autoridades correspondientes (57.2%); aunque 1 de cada 7 (14.75%) sufriría ciber agresiones tanto de parte de conocidos como de desconocidos. Casi 2 de cada 3 mujeres (57.2%) agredidas y poco menos de 2 de cada 3 hombres (61.1%) agredidos, serían víctimas de hombres. Las herramientas digitales medeiante las que se sufre acoso digital serían en orden de importancia: 1. WhatsApp 41.5%; 2. “llamadas de teléfono celular” 36.5% y, finalmente, 3. Facebook 29.7%.
Quienes padecen la tortura manifestarían (al entrevistador del INEGI) que experimentarían: enojo (57.0%); desconfianza (35.8%) y estrés (29.4%). Las mujeres se enojarían 6.4 puntos porcentuales más que los hombres (59.9% mujeres y 53.5% hombres). El tiempo en redes serían un factor que incidiría en el acoso digital: A mayor tiempo frente a la pantalla y el teléfono, mayor posibilidad posibilidad de sufrir acoso.
¿Por ello, la discusión sobre el uso de pantallas y herramientas de inteligencia artificial en la educación obligatoria no debería reducirse a prohibiciones o permisos. El reto de fondo pareceeía ser otro: formar estudiantes capaces de utilizar la tecnología con responsabilidad, seguridad y sentido ético. Los datos del MOCIBA 2025 muestrarían que el acceso a internet es ya una realidad cotidiana para millones de niñas, niños y adolescentes. La pregunta pendiente es si las escuelas y las familias están preparándolos para habitar de manera segura ese espacio digital; porque en la era digital, la mejor contraseña seguiría siendo la educación Apreciada Maestra.