Puebla no está en venta, y su Centro Histórico tampoco

Por: José Manuel Martínez Mejía

El anuncio de la millonaria inversión de Grupo Carso en el Paseo de San Francisco merece algo más que aplausos y fotografías.

Sí, Puebla necesita inversión. Sí, necesita recuperar espacios abandonados y generar empleos. Pero una cosa es revitalizar y otra muy distinta es transformar nuestro Centro Histórico en un gran negocio inmobiliario.

El proyecto contempla vivienda, comercio y cientos de departamentos en una de las zonas con mayor valor histórico y cultural de Puebla. Y aquí hay preguntas que no podemos dejar de hacer:

¿Qué pasará con las familias que históricamente han habitado estos barrios?

¿Existe el riesgo de una gentrificación que termine desplazando a quienes hoy viven ahí?

¿Cómo se garantizará que la intervención no altere el patrimonio arquitectónico e histórico de Puebla?

Y hay un tema todavía más sensible: el agua.

Mientras miles de familias poblanas siguen enfrentando problemas de abasto —el propio Gobierno del Estado reconoce un rezago histórico y actualmente implementa acciones emergentes para atender a 36 mil familias— resulta legítimo preguntar cómo se garantizará el suministro para un desarrollo inmobiliario de esta magnitud.

No podemos permitir que el desarrollo de unos signifique menos agua, menos espacio y menos oportunidades para otros.

Y existe además un elemento que debe ser transparentado.

Carlos Slim y el presidente municipal José Chedraui tienen un vínculo familiar: el hijo del alcalde, José Chedraui Jr., está casado con Ana Isabel Slim Aramburu, nieta de Carlos Slim.

Esto no significa, por sí mismo, que exista una irregularidad. Pero cuando una inversión privada de miles de millones de pesos requiere decisiones, permisos y autorizaciones públicas, el parentesco es un asunto que debe ponerse sobre la mesa.

La ciudadanía tiene derecho a saber:

¿Cómo se garantizará la imparcialidad de las decisiones?

¿Quién supervisará los permisos?

¿Qué beneficios fiscales o administrativos tendrá el proyecto?

¿Quién garantizará la protección del patrimonio?

¿Y qué mecanismos impedirán un posible conflicto de interés?

Puebla necesita inversión, pero no a cualquier costo.

El Centro Histórico no es solamente un terreno disponible para desarrollar departamentos y comercios.

Es nuestra historia.

Es nuestra identidad.

Es el patrimonio de todos los poblanos.

Que se invierta en Puebla, sí.

Que se genere empleo, sí.

Que se rescate San Francisco, sí.

Pero primero deben estar las familias, el agua, el patrimonio y el interés público.

Porque Puebla no puede convertirse en un negocio inmobiliario a costa de quienes llevan generaciones viviendo aquí.