Serafín Núñez Ramos, educador revolucionario
Por: Eneida Martínez Ocampo*
Hay personajes que deberían estar más visibles en las páginas de la historiografía de los movimientos sociales y de la educación; es el caso del profesor Serafín Núñez Ramos, nacido el 11 de octubre de 1939 en Yextla, municipio Leonardo Bravo, en el estado de Guerrero. Lamentablemente, la madrugada de este 26 de septiembre murió en Acapulco.
Núñez Ramos provenía de una familia de maestros y maestras; ingresó en 1953 a la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa, Guerrero, y coincidió con Lucio Cabañas Barrientos –que había entrado a la Isidro Burgos para concluir su sexto grado de primaria en 1956–; sin embargo, no tuvieron convivencia de ningún tipo.
La primera escuela primaria a la que lo asignaron fue a la Justo Sierra, en Petatlán; no sólo fungió como maestro, a la vez llevaba el cargo de director. Su estancia duró dos años, después pidió su cambio y lo designaron a la primaria Modesto Alarcón, situada en el centro de Atoyac. En 1964, Serafín junto con otros profesores –quienes conocían la trayectoria de dirigencia de Lucio Cabañas– lo invitaron a integrarse a la plantilla docente de la Modesto Alarcón. Desde ese momento conformaron una dupla inseparable hasta mayo de 1967.
La directora de la escuela era Genara Reséndiz (Genarita), una profesora trabajadora y con un arraigo en la comunidad; sin embargo, sus prácticas docentes eran anacrónicas, autoritarias y arcaicas ante los ojos de los jóvenes maestros y maestras que venían con ideas diferentes. Por otro lado, Núñez se convirtió en un profesor comprometido en la educación de sus alumnos, pero no se limitó a enseñarles los contenidos de los libros de texto; los dotó de una formación política para que supieran cómo defenderse de los abusos de la clase dominante. Abusos, por parte de los caciques sobre todo de Atoyac de Álvarez, que acaparaban las cosechas de los campesinos.
A sus estudiantes los orientó para manufacturar el periódico Vanguardia Infantil, donde los y las alumnas escribían artículos sobre la Guerra de Vietnam, el racismo contra la población negra en Estados Unidos, el Imperialismo, todos temas que ocasionaron escozor al cacicazgo que tenían control en las escuelas. Asimismo, Serafín emprendió contacto, por medio de la embajada cubana, con varias primarias de Cuba para que sus alumnos iniciaran una relación epistolar y conocieran este país y a su revolución a través de las cartas de niños y niñas cubanas.
Estas actividades docentes –de él, de Lucio Cabañas y de otros maestros– dentro de la Modesto Alarcón, así como trabajos políticos con la comunidad atoyaquense, ocasionaron que la Secretaría de Educación Pública los removiera de esta primaria, por considerarlos maestros problemáticos. Los cambió al poblado de Tuitán en el estado de Durango. Lucio y Serafín llegaron el 5 de diciembre de 1965, no tardaron en involucrarse con la población pobre apoyándola con sus apremiantes necesidades; formaron la Unión de Madres de Familia de Tuitán para hacer presión al gobierno de Enrique Dupré Ceniceros. Los y las atoyaquenses, querían a sus maestros de regreso, no dejaron de hacer presión y, al final, lograron el cometido. En Durango sólo duraron un ciclo escolar.
Antes de llegar a Guerrero, Serafín y Lucio ingresaron a la Escuela de Cuadros del Partido Comunista Mexicano, donde tomaron cursos con los más prestigiosos personajes de la izquierda mexicana.
Regresaron a su querida primaria, donde continuaron con sus prácticas docentes, incluso involucrándose aún más con actividades políticas; por otro lado, Núñez creó el Club de Jóvenes Democráticos de Atoyac (CJDA), estudiantes sobresalientes en su formación política. El primer Congreso de la CJDA se realizó en casa de la maestra comunista Hilda Flores Solís; incluso, varios de estos jóvenes se integrarían, posteriormente, a la guerrilla liderada por Lucio Cabañas.
El éxito de la democratización de la enseñanza en la Modesto –además de que la directora Genarita había sido removida de la dirección– a Lucio y Serafín les dio prestigio de auténticos combatientes a favor de las causas justas para los más pobres. Por esta razón, los maestros de la vecina primaria Juan Álvarez, les pidieron apoyo en las movilizaciones con el fin de quitar a la directora Julia Paco Pizá que estaba a merced de los mandatos del cacicazgo local.
Al movimiento de la Juan Álvarez lo reprimieron mortalmente el 18 de mayo de 1967, donde fueron asesinadas cinco personas campesinas. Ese fue el último día que Serafín y Lucio tuvieron contacto, jamás se volvieron a ver; el primero se fue a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) a estudiar con el apoyo del PCM y el segundo tomó las armas para convertirse en el líder del Partido de los Pobres.
Cabe aclarar que Núñez no fue cofundador del PDLP, ni guerrillero, ni formó parte de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, pero esto no le quita estatura al haber sido un hombre comprometido con la lucha social.
* Profesora investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional/ Ajusco