Tienen mala alimentación 35% de alumnos de primaria en Puebla

  • Sobrepeso es el principal problema
  • Manual de la SEP alerta que 90% de menores consumen bebidas azucaradas

Por: Martín Hernández Alcántara

Puebla, 5 julio 2026.- Alrededor de 35 por ciento de los alumnos de primaria en Puebla sufren problemas de salud por mala alimentación, principalmente sobrepeso, según el cálculo derivado de la primera etapa del programa federal Vive Saludable, Vive Feliz aplicada en el estado.

El reporte difundido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) estatal refiere que tuvieron ese diagnóstico 257 mil menores de un universo de 643 mil 306, evaluados médicamente en 4 mil 151 planteles.

Si se considera que la SEP federal registró para Puebla 733 mil 613 estudiantes de primaria en el ciclo escolar 2024-2025, al menos tres de cada 10 padecen problemas de mala nutrición.

La alerta local coincide con el diagnóstico nacional El manual para personas que preparan, distribuyen y venden alimentos en las escuelas, elaborado por el gobierno de México, señala que cuatro de cada 10 niñas, niños y adolescentes mexicanos tienen sobrepeso u obesidad, lo que representa más de 15 millones de menores.

El mismo documento advierte que nueve de cada 10 niñas y niños consumen bebidas azucaradas de forma regular y que seis de cada 10 incluyen dulces, botanas y golosinas en su dieta.

El problema, sin embargo, no se agota en el sobrepeso. El mismo manual federal advierte que uno de cada 10 niñas y niños menores de 5 años tiene baja talla, un indicador asociado con carencias nutricionales acumuladas.

En el caso de Puebla, con la información pública disponible, todavía no hay un documento estatal abierto que detalle cuántos estudiantes evaluados asisten con bajo peso o talla, desnutrición o diabetes a las escuelas de educación básica.

Esa ausencia de datos desagregados es uno de los primeros vacíos de transparencia de la política, advirtió Lorena Méndez Juárez, investigadora del Centro del Buen Comer AC.

En ese contexto sanitario, la prohibición de vender comida chatarra en las escuelas dejó de ser una recomendación y se volvió una obligación nacional. El 30 de septiembre de 2024 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo que establece los lineamientos para la preparación, distribución y expendio de alimentos y bebidas en todas las escuelas del Sistema Educativo Nacional. De acuerdo con el manual federal, esas reglas entraron en vigor con carácter obligatorio el 29 de marzo de 2025 en todos los niveles educativos.

La norma federal identifica a la alimentación no saludable como el principal factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad. La define por el bajo consumo de frutas, verduras, proteínas, cereales integrales y leguminosas, junto con el alto consumo de productos ultraprocesados con exceso de azúcares, grasas, sodio y aditivos.

Gobierno estatal promueve marca de refrigerios

En Puebla, la respuesta oficial busca ir más allá de retirar refrescos y frituras. El gobierno estatal pretende sustituir esas mercancías con alimentos locales certificados bajo la marca Puebla Cinco de Mayo, entre ellos barras de amaranto, avena, quinoa, arándano, botanas horneadas de papa, betabel y camote, así como tostadas de maíz, arroz o nopal.

El programa Alimenta tu Aprendizaje y Escuelas con Sabor a Puebla ya incorporó 210 planteles, donde se promueve la venta de estos refrigerios como alternativa a la comida chatarra.

La apuesta tiene una dimensión económica; el gobierno estatal informó que la marca Puebla Cinco de Mayo integra a 497 empresarios y más de 2 mil 500 productos elaborados en distintas regiones del estado. También señaló que su comercialización podría ampliarse mediante la estrategia Escuela Saludable, con posibilidad de llegar a más de 8 mil instituciones educativas.

Así, el paso del refresco al amaranto no es sólo una política de salud pública, también es una estrategia de mercado local dentro de las cooperativas escolares.

“La pregunta central es si Puebla logrará transformar estos espacios en puntos reales de alimentación saludable o si simplemente abrirá un nuevo canal comercial para productos con sello oficial. La diferencia es clave. Un alimento puede ser poblano, usar amaranto, cacahuate, avena, nopal o frutas deshidratadas, y aun así contener exceso de azúcar, sodio, grasas o calorías”, apuntó Méndez Juárez.

Añadió que por eso, el éxito de la política “no dependerá sólo de sacar refrescos y frituras de las escuelas, sino de transparentar qué alimentos se venden, cuánto cuestan, quién los provee, qué margen dejan a las cooperativas y si cumplen, producto por producto, con los criterios nutricionales establecidos por los lineamientos federales.

“Hasta ahora, Puebla tiene el diagnóstico, la urgencia sanitaria y la narrativa de sustitución saludable. Lo que falta es la prueba documental más importante: el padrón de escuelas incorporadas, las fichas nutrimentales de los productos autorizados, los precios de venta, los contratos o convenios con proveedores y la desagregación de los diagnósticos escolares por sobrepeso, obesidad, bajo peso, desnutrición y otros padecimientos asociados“, remató.