Ubica ENMH 20 pólenes alérgicos para capitalinos

  • Al optimizar pruebas clínicas de diagnóstico, el doctor Guidos Fogelbach (ENMH) busca mejorar la calidad de vida de quienes padecen alergia al polen

24 de febrero de 2026.-Desde hace más de una década, los doctores Guillermo Guidos Fogelbach y César Augusto Sandino Reyes López, investigadores de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrollan un proyecto para transformar el diagnóstico y tratamiento de las alergias en México, mediante la optimización de pruebas clínicas y la creación de terapias más precisas, basadas en las sustancias que realmente provocan alergia en la población mexicana.

El doctor Guidos Fogelbach destacó que el proyecto de investigación parte de un elemento cotidiano pero poco visible, que es el polen que las plantas liberan para reproducirse, el cual viaja por el aire, especialmente en temporadas secas y ventosas como otoño e invierno.

Precisó que aunque la mayoría de las personas respira estas partículas sin problema, entre el 15 y 20 por ciento de la población desarrolla reacciones alérgicas, que se manifiestan como estornudos constantes, congestión nasal, comezón de ojos, irritación en la garganta e incluso problemas respiratorios.

El proyecto permitió identificar cuáles son los pólenes que realmente afectan a los capitalinos y gracias al trabajo con hospitales y con la Red Mexicana de Aerobiología, se descubrió que menos de 20 tipos de estas partículas causan la mayoría de las alergias a la población de la Ciudad de México.

Por ejemplo, el fresno es uno de los pilares de la infraestructura verde en la Ciudad de México, el cual, debido a su origen nativo del centro del país y su gran resistencia, se seleccionó hace décadas para programas de plantación masiva con fines ornamentales. Sin embargo, esta decisión no consideró su elevado potencial alergénico y ha convertido a esta especie en una de las mayores fuentes de partículas biológicas en el aire capitalino.

Desde el punto de vista alergénico, este árbol encabeza la lista de especies que comprometen la salud respiratoria de los ciudadanos, seguido por los encinos y cipreses. Mientras que los pastos y malezas (principalmente el amaranto y la ambrosía) también son fuente generadora de alergenos.

Por ello, el doctor Guidos recalcó la importancia de la prevención, ya que la abundancia de dicho árbol en el panorama urbano hace que la vigilancia de los niveles de polen sea una herramienta esencial para las personas que padecen rinitis o asma, ya que el contacto con estas partículas es prácticamente inevitable en los espacios públicos.

Focalizan esfuerzos

El investigador politécnico explicó que mediante el proyecto no solo se detecta la alergia al polen, sino que identifican las proteínas específicas responsables de la reacción alérgica. Señaló que, aunque cada polen tiene decenas de proteínas, solo una o dos activan el sistema inmunológico, lo que permite un diagnóstico más preciso basado en ciencia molecular.

Explicó que purifican estas proteínas en el laboratorio y las analiza con técnicas como ELISA y Western blot, para observar cómo reaccionan los anticuerpos (IgE) de los pacientes frente a cada una, lo que permite crear perfiles personalizados de alergia y esto posiciona al proyecto del IPN como un avance relevante en el área de la alergología.

Indicó que este enfoque mejorará los tratamientos, pues muchos hospitales usan extractos importados que no corresponden a las plantas de México, lo que lleva a terapias inadecuadas. Por ello, los doctores Guidos y Reyes buscan desarrollar inmunoterapias personalizadas dirigidas solo a las proteínas que causan los síntomas.

Los investigadores han descubierto que factores como la contaminación ambiental influyen en el comportamiento de los árboles, los cuales en ciertos momentos liberan polen sin proteínas (no alergénico) y en otros días, bajo condiciones específicas, emiten grandes cantidades de proteínas altamente alergénicas. Este hallazgo explica por qué algunas jornadas se disparan los casos de alergia y refuerza la importancia de contar con un monitoreo ambiental continuo.

El proyecto ya ha superado estudios in vitro, pruebas en modelos animales y ahora se prepara para iniciar pruebas cutáneas en pacientes del Hospital General de México y el Hospital Juárez de México, con todos los protocolos éticos y regulatorios necesarios. Se espera que estas pruebas comiencen en el próximo semestre, lo que marcará un paso decisivo hacia la aplicación clínica directa.

Con experiencia de diez años de trabajo, cerca de una decena de artículos científicos publicados y la formación de nuevos especialistas de posgrado, este proyecto demuestra cómo la ciencia puede convertirse en un puente entre el laboratorio y la vida cotidiana. La labor de los científicos del IPN no solo busca comprender las alergias, sino mejorar la calidad de vida de miles de personas mediante diagnósticos más precisos, tratamientos personalizados y un uso más eficiente de los recursos de salud pública.