Un pillo llamado Simón Levy Dabbah
REFLEXIONES / Periodismo con Historia
Por: Miguel Ángel García Muñoz
Ha sido acusado de amenazas; de daños en propiedad ajena; de delitos contra el medio ambiente; de violentar a una persona de la tercera edad; de despojo y fraude al haber vendido casas fantasmas a incautos, asegurando que era socio de empresarios chinos; de haber abusado del erario cuando fue subsecretario de Turismo federal y titular del organismo ProCDMX en la administración de Miguel Ángel Mancera donde, todo indica, acrecentó sus malas mañas.
Hay versiones que lo vinculan al Cartel Inmobiliario, al mismo tiempo que presume de trabajar para el gobierno de Estados Unidos, como declaró en 2025 al reportero poblano Jerry Ramos, en un afán de reforzar su protección que ha construido con la tramitación permanente de amparos que le permiten evadir a la justicia.
Jugó las contras a Andrés Manuel López Obrador, luego de tener las puertas abiertas del gobierno federal, al mismo estilo del evasor fiscal Ricardo Salinas Pliego.
Ese es Simón Levy Dabbah, un mercenario de la mentira, cuyos orígenes, presume, se remontan a Italia, Siria, Irán y el nuevo estado de Israel. “Soy mexa persa”, celebra muy afano.
Yo diría que es un pillo buscado por la policía y en mala hora fue aceptado por el gobierno de la Cuarta Transformación. No toda la culpa es de él. Morena necesitaba cuadros y agarró lo que cayera; es ahora que se da cuenta que fue un error y tiene la responsabilidad de limpiar la casa o caer en los vicios y corruptelas que terminaron por derrumbar el imperio del PRI y el PAN.
El pillo tiene la encomienda de desacreditar a figuras de la 4T. Y lo ha hecho con la presidenta Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, Andrés López Beltrán, Gerardo Fernández Noroña, Marina del Pila Ávila Olmeda y desde hace unas horas le dedica tiempo al gobernador de Puebla Alejandro Armenta, asegurando falsamente que le retiraron la visa norteamericana.
Cabe señalar que gran parte de las afirmaciones de Levy las ha hecho a través de redes sociales sin sustento y sin pruebas documentales, gracia que permiten la mal entendida libertad de expresión y los derechos políticos.
Levy Dabbah no cuenta que anda a salto de mata.
No se atreve a refugiarse en países como Malasia, Pakistán, Argelia o Marruecos, porque allá se castiga con severidad la desinformación y noticias falsas.
Y aunque en la Unión Europea, Estados Unidos y América Latina, hay penas duras contra el falso testimonio y el perjurio, son pocos los casos conocidos.
En Reino Unido se ha avanzado en castigar la mentira política utilizada en campañas y la lucha por obtener cargos públicos.
La democracia en México no da para tanto y lo aprovecha el carroñero.
Sin embargo, cabe la pregunta ¿quién le cree a un farsante como Simón Levy?
Ninguno de los servidores públicos mencionados urge que se les defienda, saben hacerlo solos y en su momento lo han hecho y lo seguirán haciendo sin necesidad de una nana.
La cordura indica ignorar a un loco.
POSDATA: Para ilustrarse: El Departamento de Estado norteamericano, tiene registradas 175 mil visas canceladas durante el gobierno de Donald Trump entre 2025 y 2026, siendo multifactoriales los motivos principales, incluyendo actividades delictivas; conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, agresiones y robos; fraude migratorio o violaciones a los términos de los permisos para la estancia en la Unión Americana.
Igualmente, el gobierno de Estados Unidos no informa las causas del retiro de una visa, aduciendo que es información confidencial y tampoco da a conocer los miles de solicitudes rechazadas de todos los países del mundo.
¿Quién se ha muerto de eso?
POSDATA 2: ¿Sabía usted que Simón Levy es cercano al presidente de Argentina, Javier Milei?
Conciencias demenciales.
Sus calenturas libertarias, el amor por el libre comercio, el fanatismo por la ultraderecha fascista, la mentira como carta de presentación, su odio por las izquierdas los tiene al borde de un hospital psiquiátrico.
Todos los argentinos lo cantan en los barrios y las tabernas.